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El aspecto fisiológico: la percepción visual

El ojo

Básicamente, ésta es la anatomía del ojo:

El ojo es una esfera de aproximadamente 2,5 cms. de diámetro. En su parte frontal tiene un sistema óptico de precisión. La luz entra a través de la pupila, un pequeño orificio cuyo diámetro varía según la acción de los músculos del iris, acción que depende de la intensidad de la luz.

Después, el rayo de luz atraviesa una lente flexible, que ocupa una posición fija y que altera su radio de curvatura para enfocar la imagen: es el cristalino. El cristalino funciona como una lente convergente. Las lentes convergentes, para objetos alejados, forman imágenes reales, invertidas y de menor tamaño que los objetos. Fíjate en la línea vertical amarilla. Gracias a la acción de una lente convergente, se proyecta invertida (línea vertical violeta de la derecha).

A través de esta acción, se proyecta una imagen nítida invertida en la superficie curva interna y trasera del ojo que se llama retina.

El ojo puede modificar la convergencia de su cristalino, de modo que aunque se sitúe un objeto a distancias diferentes, su imagen sobre la retina se mantenga enfocada. A esta facultad se le llama acomodación del ojo. El punto más cercano que podemos ver nítidamente se llama punto próximo, y el más alejado, punto remoto. La distancia que existe entre estos dos puntos se llama amplitud de acomodación. La amplitud de acomodación se expresa en dioptrías si las distancias, en el cálculo, se miden en metros. Para un ojo de convergencia normal o emétrope, el punto remoto está en el infinito, y el punto próximo, aunque varía con la edad, está a 17 cms. Cuando el ojo está enfocado al infinito, se dice que está en reposo.

Una serie de problemas surge en la vista cuando existe un funcionamiento defectuoso de la convergencia de la lente. Con un ojo sano, la imagen proyectada lo hará justo a la altura de la retina. En ese caso, el sujeto verá nítidamente los objetos enfocados. Pero el enfoque puede ser defectuoso en el caso en que la imagen se viera enfocada antes de la retina (miopía) o más allá de la misma (hipermetropía). La solución médica en este caso viene de mano del añadido de una prótesis (de nuevo, una lente en forma de gafas, lentillas, una lente incorporada al ojo a través de una operación, etc.) que modifica la dirección de los haces de luz.

En la retina, las células sensibles (conos y bastones) recogen la imagen y tras una serie de transformaciones, envían la información al cerebro.

¿Cómo se consiguen esas transformaciones? Hemos dicho que la luz estimula la retina, esa membrana nerviosa que está dentro del ojo. La retina esta formada de células llamadas conos y bastones. Los conos y los bastoncillos recogen las diferentes partes del espectro de luz solar y las transforman en impulsos eléctricos. Los impulsos eléctricos son enviados al cerebro a través de los nervios ópticos, y es el cerebro el encargado de crear la sensación del color.

Pero detengámonos en estos receptores de luz que son los conos y los bastones, porque vamos a trabajar con ellos a lo largo de la asignatura.

Los bastones:

-Están localizados en la retina periférica (zona alejada de la fóvea o parte central de la retina)

-Nos proporcionan la visión nocturna (visión escotópica o a bajos niveles de luz)

-Son aproximadamente 100 millones

-No son sensibles al color

-Son mucho más sensibles que los conos a la intensidad luminosa, por lo que aportan a la visión del color aspectos como el brillo y el contraste

-EN PRÁCTICA ÓPTICA PICTÓRICA, USAMOS LOS BASTONES CUANDO, EN VEZ DE CERRAR EL IRIS O DIAFRAGMA (SUCESO QUE SIEMPRE OCURRE INCONSCIENTEMENTE), ENTORNAMOS LOS OJOS CONSCIENTEMENTE. CON ESO ELIMINAMOS GRAN PARTE DE LA LUZ QUE ENTRA A LA RETINA.

Éste es uno de los 'trucos' más evidentes para comprobar que los niveles de contraste de la imagen que estemos realizando sean suficientes para que el espectador 'lea' cómodamente nuestra imagen, se haya desarrollado ésta en un lienzo, en un diseño por ordenador, en una imagen sintética en 3D, etc

Para autocorregirnos en el proceso creativo de colocar colores, debemos cerrar mucho los ojos, limitar el haz de luz que ha de entrar por nuestra pupila. Fíjate que eso significa eliminar gran parte de la información de color (la que nos sirve para identificar el color a que corresponde el área) pero nos coloca en la situación correcta para evaluar el contraste. Si el contraste entre las zonas contiguas continúa, entonces, tenemos un contraste comprensible para el espectador.

Los conos.

-Están localizados en el centro de la retina (mácula o fóvea)

-La cantidad de conos es de 6 millones y algunos de ellos tienen una terminación nerviosa que va al cerebro.

-Contienen pigmentos sensibles a la luz que son sensitivos en un rango de colores (longitudes de onda de 400 a 700 um).

-Son responsables de la visión del color

-También son poco sensibles a la intensidad de la luz y proporcionan visión fotópica (visión a altos niveles de luz).

-Por eso no son buenos en la noche, aunque nos permiten reconocer los colores en condiciones de iluminación alta.

-Existen grupos de conos especializados en detectar y procesar un color determinado. Hay tres tipos de conos, sensibles a los colores rojo, verde y azul, respectivamente. Son los genes quienes contienen la información para sintetizar estos pigmentos. Si esta información está equivocada, se producirán pigmentos deficientes y los conos serán sensibles a longitudes de onda anómalas, resultando en una deficiencia de percepción de colores. Los colores que vemos son completamente dependientes de los rangos de sensibilidad de estos pigmentos.

-El total de conos especializados en un color varía. Existen más células especializadas en trabajar con las longitudes de onda correspondientes al rojo que a ningún otro color, por lo que cuando el entorno en que nos encontramos nos envía demasiado rojo se produce una saturación de información en el cerebro de este color, originando una sensación de irritación en las personas (esto constituye un paso del aspecto fisiológico al cultural)

EN PRÁCTICA ÓPTICA PICTÓRICA, USAMOS LOS CONOS CON LOS OJOS ABIERTOS PARA DISTINGUIR, POR EJEMPLO, LOS DIFERENTES MATICES DE UN OBJETO DE UN SOLO COLOR MATÉRICO

Para acabar con los aspectos fundamentales de lo que ocurre en el ojo respecto a la visión, hay que tener en cuenta que el espacio que ocupa el nervio óptico en la retina carece de fotorreceptores. Esto dará lugar a que haya un 'punto ciego' en la visión de cada ojo. Sin embargo, no tenemos una sensación de que haya 'agujeros' en nuestra percepción. Eso ocurre porque 'construimos' la imagen en procesos superiores de la percepción.

Mira el siguiente círculo, fijándote en el punto central, a unos 30 cms de la pantalla durante 20 segundos. Después, pasa al punto de la derecha.

Verás algo parecido a un círculo verde. He aquí la explicación de este contraste simultáneo:

Las terminaciones nerviosas que hay en la retina humana (conos) están preparadas para recibir uno de los tres colores primarios.

El mirar fijamente al rojo fatigará las partes sensibles a ese color, por lo al pasar repentinamente al blanco (integrado a su vez por rojo, amarillo y azul), sólo se dará la mezcla de amarillo y azul: es decir, verde, el color complementario al rojo en la mezcla aditiva.

El que asegure ver los colores independientemente de sus cambios ilusivos no engañará a nadie más que a sí mismo.

Todo esto que hasta ahora hemos contado resulta fundamental para entender cómo el color es, entre otras cosas, una experiencia perceptual. La misión de la retina es recibir el estímulo luminoso y transformarlo en estímulo nervioso. Este proceso de transformación reside en una reacción química que aún se investiga. Con la retina comienza la compleja elaboración que el estímulo visual va a sufrir a lo largo de la vía óptica. Cada célula receptora está dotada de un sentido de dirección espacial al ser estimulada solamente por los haces luminosos que proceden de una determinada área del espacio. Además, las células están conectadas entre sí mediante células de asociación que les permiten trabajar conjuntamente como grupos celulares. Cajal distinguió diez capas que forman la retina, pero pueden reducirse a tres para su comprensión. Los fotorreceptores se encuentran en la primera capa. En la segunda capa, el estímulo nervioso se transmite por células bipolares que transmiten el estímulo hacia la tercera capa. Además, aquí existen también células de asociación, que actúan sobre las vecinas modificando los estímulos que en ellas se producen. La tercera capa se compone de células ganglionares y las fibras nerviosas que nacen de ellas (además de otras células que sirven de sostén al conjunto o células de Müller).

Citation: (course_default). (2007, March 13). page_03. Retrieved July 22, 2019, from ocwus Web site: http://ocwus.us.es/pintura/usos-plasticos-del-color/temario/temas2_IMSWCT/page_03.htm.
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