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Tratamiento Médico Volver al contenido principal

Tratamiento Médico

Como norma general, el uso de agentes antimicrobianos se ha de adaptar individualmente para cada paciente valorando la gravedad de la infección, el lugar anatómico afectado y el supuesto o probado agente etiológico. La elección del antibiótico se basa en su seguridad, eficacia, baja toxicidad y coste aceptable, a lo que deben añadirse unas características farmacocinéticas favorables. En la mayoría de los casos efectuaremos un tratamiento empírico, es decir, frente al microorganismo que probablemente sea el agente causal; en pocas ocasiones, aunque son las más trascendentes, será necesaria la ayuda del laboratorio para efectuar un tratamiento dirigido. La elección del antimicrobiano ha de ser juiciosa y no sólo será importante elegir el antibiótico adecuado sino que también se tendrá que prescribir correctamente.

Los antimicrobianos pueden ser utilizados para tratamientos profilácticos empíricos o dirigidos, pero en todos los casos han de mostrarse eficaces, es decir, han de eliminar -o por lo menos inactivar- los microorganismos patógenos. Para ser efectivo, el antibiótico ha de llegar al tejido infectado y ha de permanecer allí el tiempo suficiente y en una concentración que se suponga efectiva. Por lo tanto, deberemos conocer una serie de parámetros farmacocinéticos de los antibióticos de uso habitual que nos permitirán modificar estratégicamente la vía deadministración, la posología o la dosificación en todas aquellas situaciones que se aparten de la "normalidad", sea por las características propias del paciente o por la gravedad de la infección. Por otro lado, hay que observar que el antimicrobiano no sólo actúa contra el agente patógeno sino que ejerce una actividad no despreciable frente a la flora indígena; además, como todo fármaco, tiene un potencial tóxico sobre el propio paciente. Todas estas consideraciones nos llevan a aconsejar ajustar esmeradamente la dosis ya que una dosis baja, además de ser ineficaz, propiciará la aparición de resistencias, mientras que si es desmesuradamente alta no logrará mayores beneficios, pero comportará un mayor riesgo de reacciones adversas por toxicidad. Asimismo, el espectro antibacteriano debería ajustarse al máximo a los gérmenes supuestamente implicados, y reservaremos los de "amplio espectro" para aquellas situaciones realmente graves. Por último, se tendría que evitar todo tratamiento innecesariamente prolongado, debiéndolo finalizar no paulatinamente sino de forma brusca.

A continuación proponemos una sencilla pauta de tratamiento antibiótico empírico:

  • Infecciones localizadas
      • De elección:
        • Amoxicilina + Ácido clavulánico (vía oral)
          • Adultos: 2000/125 mg cada 12 horas.
        • Alternativas:
          • Espiramicina + Metronidazol (vía oral)
            • Adultos: 1.500.000 UI + 250 mg cada 8 h
          • Clindamicina (vía oral):
            • Adultos: 150-450 mg cada 6 horas
          • Claritromicina (vía oral)
            • Adultos: 250-500 mg cada 12 horas

La duración del tratamiento antibiótico depende del tipo de infección, de la extensión del proceso y del antibiótico escogido. A grandes rasgos la duración oscila entre 5 y 10 días, o dicho de otra manera, el tratamiento debe prolongarse hasta 3-4 días después de la desaparición de las manifestaciones clínicas

Tratamiento analgésico y antiinflamatorio: El tratamiento farmacológico antiinflamatorio puede efectuarse con analgésicos-antiinflamatorios no esteroidales (AINE) o bien con corticosteroides (deflazacort o prednisona), a los que obligatoriamente deberá añadirse algún analgésico puro; tal sería el caso del paracetamol y/o un opiáceo menor como la codeína. Los corticosteroides, a dosis altas, están indicados en procesos graves, sobre todo si se intuye un compromiso de las vías aéreas altas; sin embargo, su empleo está discutido puesto que si bien tienen un efecto antiedema muy evidente, por otro lado pueden disminuir la capacidad defensiva del paciente y favorecer la diseminación del proceso infeccioso.

Determinados analgésicos, como los derivados del ácido acetilsalicílico y el paracetamol presentan además la ventaja de tener un efecto antitérmico; ello no debe hacer olvidar el empleo complementario de medidas populares como paños de agua fría, baños tibios, etc. que, además de ser eficaces, son inocuas.

La administración de la medicación analgésica y antiinflamatoria ha de ser racional y pautada, no a petición del paciente cuando tenga dolor, y procuraremos hacerla coincidir con la toma del antibiótico. Otras medidas van destinadas a paliar los efectos de la infección sobre el estado general del paciente y a mejorar sus defensas. Además del lógico reposo, consistirán en la reposición de líquidos y electrolitos; téngase en cuenta que cuando el dolor es importante el paciente come poco -puede coexistir un trismo que limitará la masticación- y que la fiebre favorece la deshidratación. En régimen ambulatorio hay que procurar que el paciente beba, por lo menos unos 8-10 vasos de agua al día, y que ingiera una dieta moderadamente hipercalórica, rica en nutrientes, sea blanda o líquida.

En régimen hospitalario, la perfusión por vía endovenosa de suero fisiológico, Ringer lactato, glucosado, etc., ha de solventar los problemas antes citados.

Es conveniente la aplicación de calor para mejorar el aporte sanguíneo local y por tanto la llegada de defensas naturales y del antibiótico administrado. Sin embargo, este calor local, que también consigue un alivio de la sintomatología, puede favorecer el aspecto edematoso de la inflamación, sobre todo en zonas donde abunde el tejido celular subcutáneo, como las regiones labial, palpebral y geniana; hay que advertir de ello al paciente a fin de no crear una alarma innecesaria. En caso de celulitis cervicofacial, este calor puede aplicarse mediante compresas de calor húmedo o radiación infrarroja, cada 20 minutos; no hay una experiencia suficiente de uso del láser blando para este tipo de patología.

Es importante ante la existencia de un flemón bucal realizar enjuagues, una vez cada hora, con suero fisiológico templado manteniendo el líquido cerca de la zona afectada.

Copyright 2007, Autores y Colaboradores. Cite/attribute Resource. Pérez, J. L. G., Perez, J. L. G., Lagares, D. T., Calderón, M. G., Romero, D. G., Fernández, L. C., González, E. A. (2008, March 11). page_03. Retrieved December 08, 2019, from ocwus Web site: http://ocwus.us.es/estomatologia/cirugia-bucal/cirugia_bucal/tema-34/page_03.htm. Esta obra se publica bajo una licencia Creative Commons License. Creative Commons License